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Evaluamos su uso como reductor de la hipertensión

La presión arterial y los factores que la alteran

La presión arterial es la fuerza que se hace en las paredes de las arterias conforme el corazón bombea la sangre. La presión se mide en milímetros de mercurio (mm Hg) y se da a través de dos cifras:

  • Una corresponde a la presión arterial sistólica o máxima (cuando se contrae el corazón).
  • Otra hace referencia a la presión arterial diastólica o mínima (cuando éste se relaja).

Cuando los valores de tensión son más bajos de lo normal, se conoce como Hipotensión, comúnmente llamada “tensión baja”. Si pasa al contrario, y tenemos la tensión más alta de lo normal, se le llama Hipertensión.

Los valores normales de la presión pueden cambiar según los factores internos (como pueden ser la edad, sexo, genética, embarazos) y/o externos (estrés, alimentación con mucha sal, sobrepeso, alcohol, tabaco…)

La hipertensión

Es importante saber que existen dos tipos de hipertensión:

Hipertensión primaria (por contenidos de agua/sal en el cuerpo, estilo de vida, niveles hormonales…)

Hipertensión secundaria, que se debe a afecciones previas o a medicación. Por ejemplo, la tensión puede verse alterada por el embarazo o la medicación para la migraña.

Si no se trata, la hipertensión puede acarrear varias afecciones como pueden ser las enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, insuficiencias renales, todos ellos más o menos graves, que pueden incluso llegar a la muerte.

Por lo tanto, es de vital importancia mantener la tensión dentro de los niveles normales, para mejorar nuestra calidad de vida.

¿Puede influir la Moringa en el control de la presión arterial? Si es así… ¿cómo lo hace?

La respuesta es sí, y los mecanismos son numerosos. A día de hoy, no se conoce la relación directa entre la ingesta de Moringa y el tratamiento de la hipertensión, pero se ha comprobado, mediante diversos estudios, la relación a través de mecanismos indirectos. Los mecanismos indirectos son los que influyen en el organismo y, como consecuencia, provocan cambios que llevan a la hipertensión.

Por ejemplo, la Moringa tiene importantes funciones antioxidantes: al amortiguar los radicales libres que se producen con el estrés oxidativo, se mejora la contracción de las paredes de las arterias. Entonces, al ingerir Moringa se obtiene que, además de disminuir el estrés oxidativo, se favorece la relajación de los vasos sanguíneos, consiguiendo así la disminución de la presión arterial.

Moringa, hipertensión y enfermedades relacionadas

Además, se ha asociado la Moringa con la reducción de otros factores de riesgo entre enfermedades como la diabetes y la tensión arterial: con la acumulación de azúcar en sangre se producen daños en riñones (nefropatías) y ojos (retinopatías); esto, junto a la elevada presión arterial, agrava las afecciones.

En la diabetes se produce mayor cantidad de ciertas enzimas, como la L-NAME, una enzima antagónica a la acción del óxido nítrico. Esta enzima es capaz de equilibrar la acción del óxido nítrico, encargado de regular la vasodilatación. Varios estudios han podido observar que el extracto de hojas de Moringa disminuye los niveles de L-NAME disminuyendo la presión arterial.

Hemos comprobado, por tanto, que los efectos de la Moringa influyen positivamente en el control de la presión arterial. Como siempre, os adjuntamos la bibliografía científica con la que ha sido posible la redacción de este post:

👉 Artículo 1

👉 Artículo 2

👉 Artículo 3

👉 Artículo 4