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Evaluamos hoy su uso como reductor de la hipertensión

La presión arterial es la medida de la fuerza que se aplica a las paredes de los vasos sanguíneos conforme se bombea la sangre. La medida de la presión se mide en milímetros de mercurio (mm Hg) y se da a través de dos cifras: una correspondiente a la presión arterial sistólica (cuando se contrae el corazón) y otra a la presión arterial diastólica (cuando éste se relaja).

Los valores normales varían según los factores internos (como pueden ser la edad, sexo o la genética) y/o externos (estrés, alimentación con mucha sal, sobrepeso, alcohol, tabaco…). Cuando estos valores son más bajos que los normales se conocen como hipotensión, comúnmente llamada “tensión baja”. Hipertensión, o “tensión alta”, es el caso contrario.

De esta manera, hoy nos centraremos en la hipertensión. Es importante saber que existen dos tipos: la hipertensión primaria (por contenidos de agua/sal en el cuerpo, estilo de vida, niveles hormonales…) y la secundaria, que se debe a afecciones previas o a medicación. Por ejemplo, la tensión puede verse alterada por el embarazo o la medicación para la migraña. Si no se trata, la hipertensión puede acarrear varias afecciones como pueden ser las enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, insuficiencias renales y otros.

¿Cómo influye la moringa en la tensión arterial y cómo puede mejorar la hipertensión

Si bien no se conoce a día de hoy una relación directa de los efectos de la ingesta de Moringa con el tratamiento de la hipertensión, se ha comprobado mediante diversos estudios la relación a través de mecanismos indirectos. Los mecanismos indirectos hacen referencia a los efectos que se derivan de una interacción.

Por ejemplo, la Moringa tiene importantes funciones antioxidantes, y esto a su vez se relaciona con factores de contracción de las paredes de los vasos sanguíneos, ya que con los radicales libres producidos por el estrés oxidativo, se acumulan. Entonces, al ingerir Moringa se consigue, no sólo disminuir el estrés oxidativo, sino también favorecer la relajación de los vasos sanguíneos, consiguiendo así la disminución de la presión arterial.

Pero además de los efectos indirectos en el control de la presión arterial, se ha asociado la Moringa con la reducción de otros factores de riesgo en enfermedades, como es la disminución de la glucemia, que está relacionada con la diabetes, ya que la acumulación de azúcar en sangre (hiperglucemia) produce daños en riñones (nefropatías) y ojos (retinopatías) por el exceso de azúcar en sangre, y esto junto a la elevada presión arterial agrava las afecciones. Se ha comprobado que la hiperglucemia estimula la acción de ciertas enzimas como puede ser la L-NAME (N-omega-nitro-L-arginina-metil-éster), que son antagónicas a la acción del óxido nítrico (compuesto que dilata los vasos consiguiendo un efecto vasodilatador). Varios estudios han podido observar que el extracto de hojas de Moringa disminuye los niveles de L-NAME y por tanto disminuyendo la presión arterial.

Hemos comprobado, por tanto, que la Moringa influye positivamente en el control de la presión arterial. Como siempre, os adjuntamos la bibliografía científica con la que ha sido posible la redacción de este post:

👉 Artículo 1

👉 Artículo 2

👉 Artículo 3

👉 Artículo 4